El erotismo y la literatura

El erotismo en la literatura tiene mayor cantidad de adeptos en el sexo femenino, donde la imaginación juega un papel de importancia. La mujer prefiere la literatura erótica a cualquiera de los demás estímulos relacionados con lo sexual.

La literatura erótica tiene tanto éxito en el público femenino que muchas de los clásicos de la literatura fueron llevados a la pantalla cinematográfica donde paradójicamente tuvo más adeptos en el público masculino.

Algunos de los títulos más destacados donde se describen los encuentros sexuales con lujo de detalles fueron entre otros, El amante de Lady Chatterley, de David H. Lawrence- 1928, Historia del Ojo, de George Bataille, Historia de O, de Pauline Réage, Lolita, de Vladimir Nabokov, Emmanuelle de Emamanuelle Arsan – que escribió la serie con solo 15 años.

Un párrafo especial se merecen el Marqués de Sade y mucho más cercano, el considerado como maestro de la literatura erótica sutil del siglo XX, Henry Miller con sus libros Trópico de Cáncer y Sexus.

El erotismo y el arte pictórico

Casi todos los artistas plásticos dedicados a la pintura incursionaron en el arte erótico, algunos de forma estética y otros como concepción de pureza creativa. Destacamos entre otras las pinturas realizadas en el renacimiento por; Botticcelli –Giorgione-, Tiziano –Dánae-, Correggio -Leda y cisne-, BerniniEl éxtasis de Santa Teresa-, RubensEl rapto de las hijas de Leucipo -de 1618-, IngresEl baño turco – de 1859-, DalíEl Gran Masturbador – de 1929-.

Representaciones pictóricas eróticas anteriores a las fechas apuntadas se remiten a los tiempos de la Casa Pompeyana de los Misterios –Museo secreto de Nápoles-, y las escenas del juego amoroso de Afrodita defendiéndose de Pan con la ayuda de Eros.

La pintura en esos tiempos buscaban intrínsecamente la excitación del espectador como también conmover por lo atrevido de la temática abordada. La fantasía erótica siempre está presente en toda representación del cuerpo humano, femenino o masculino en el esplendor de su joven desnudez.

El erotismo y sus figuras

Muchas veces creemos que es innovadora una publicidad si lleva alguna figura que representa erotismo o sensualidad. Algunos sostienen que todo ya fue creado y algo de razón tiene si nos remitimos a los grafitis del detalle de la Tumba de los Toros de mediados del siglo V antes de Cristo, donde se puede apreciar un toro a la carrera con su miembro erecto y una pareja manteniendo relaciones sexuales.

Otra representación gráfica de volumen se encuentra en las vajillas de piezas rojas de Arezzo, donde se aprecia la figura de una pareja manteniendo relaciones sexuales sobre un reclinatorio de la época.

El erotismo y sus figuras a través del tiempo tuvieron varias interpretaciones, algunas como forma representativa del arte sin diques de contenciones éticas o morales y otras con el fin de provocar excitación al que presencie la obra. De una u otra forma el erotismo y sus figuras están presentes desde los comienzos de la humanidad.

El erotismo y los monumentos

Todas las culturas tienen representaciones relacionadas con símbolos eróticos, en su mayoría refieren al órgano reproductor masculino como imagen de poder y fertilidad. En África, en Egipto, en Europa y en América se encuentran íconos utilizados como referencias.

Los egipcios adaptaron la forma fálica en obeliscos de forma piramidal con inscripciones de jeroglíficos en sus bases instalados en las entradas de templos o tumbas. Los vikingos llevaban en sus barcos la talla de un falo en erección como muestra de poder, bravura e inmortalidad. Los españoles en la conquista de América realizaban las fundaciones de ciudades con la representación de un tronco grueso clavado verticalmente en la tierra como forma de creación y conquista.

Casi todas las ciudades del mundo tienen en lugares públicos representaciones piramidales cuyo origen es la creencia del poderío que da un miembro masculino en erección, eso son los monumentos piramidales llamados obeliscos.

El erotismo en la prehistoria

Muchas representaciones de la prehistoria marcan circunstancias o momentos de la época, la caza de animales, los juegos, las guerras, las invocaciones pidiendo cosechas o lluvias, la fertilidad y el erotismo.

Las representaciones en los dibujos, tallas o esculturas representan figuras humanas en situaciones de encuentros sexuales en distintas posiciones de forma explícita. Muchas de las figuras representan al miembro masculino como símbolo de poder y la femenina como símbolo de fertilidad.

Se han encontrado representaciones de dibujos y tallas que reflejan actos de zoofilia masculinos y femeninos, como así también dibujos de actos sexuales de mujeres poseídas por monstruos o dioses.

En algunos museos de África se conservan tallas representando imágenes de fertilidad de las épocas prehistóricas que sorprenden algunas por la fidelidad de las proporciones, y otras por lo exagerado de sus formas como muestra de poder por lo voluminoso de los tamaños.

Todas las sociedades de antaño, y las del presente, les dan importancia al tamaño del miembro masculino como forma de poder y fertilidad.

El erotismo y la pornografía

Las palabras, las figuras fijas de fotografías o pinturas, o las imágenes en movimiento de bailes, proyecciones cinematográficas o teatrales, pueden pasar de eróticas a pornográficas según la concepción del individuo.

El erotismoes una forma sutil de sugerir- y la pornografía –que es una forma más explícita de estímulo sexual- son elementos que influyen de acuerdo a la formación intelectual, la creencia religiosa y la formación social, que es la que establece los límites entre lo erótico y lo pornográfico.

Lo pornográfico trae a primer plano el sentido libidinoso con exaltación de la punción sexual donde fácilmente se puede unir al concepto de sadismo.

La contemplación de actos pornográficos en cualquiera de sus formas tiene un solo objetivo que es la exaltación individual de estímulos relacionados a lo sexual. Muchos de estos estímulos pueden ser a través de la literatura o de las imágenes o sonidos que estimulan y motorizan a la libido del individuo de cualquier condición sexual.

La obscenidad

Dentro del erotismo podemos encontrar muchas variantes, las inocuas, las sugestivas, las lascivas, las impúdicas y las obscenas. Las manifestaciones obscenas pueden ser representadas de forma verbal, escrita, gráfica o representativa. La obscenidad se presenta cuando agrede directamente u ofende la moral media de la sociedad o su cultura.

La figura de cuerpos desnudos representados de forma personal, estáticos o en movimiento -de acuerdo a como se manifiesten-, pueden ser sugestivos, eróticos o directamente ser lascivos u obscenos.

La obscenidad, es sinónimo de repulsivo y detestable cuando se manifiesta en tiempos, lugares o formas que ofendan la moral prevalente de una sociedad. Las sociedades tiene distintas formas de medir el límite de lo moral o inmoral de acuerdo a sus culturas o prácticas religiosas. Lo considerado obsceno en occidente puede no tener el mismo valor en otras culturas, y lo mismo puede suceder a través del tiempo, lo obsceno del siglo XVII no tiene la misma entidad o parámetros en el siglo XXI.

La erotomanía

Los deseos amorosos tienen distintas formas de canalización en cada ser humano, donde intervienen de manera preponderante las experiencias vividas en la infancia, la cultura o la religión. Muchas de las formas tienen características especiales o traumáticas -que si predominan- tienen que ser tratadas psicológicamente para ayudar a encausar de manera más satisfactoria esos impulsos eróticos.

La erotomanía, es un delirio erótico propio de la psicosis que dirige el deseo amoroso por medio de representaciones imaginarias. Estas representaciones imaginarias pueden satisfacer temporalmente, pero al mismo tiempo conlleva un estado de culpa por ser estas prácticas individuales y no compartidas.

Las personas que tienen a la erotomanía, -manía por lo erótico- como su principal fuente de recursos para el estímulo erótico, no participa de juegos amorosos compartidos y se encierra en su propia auto-satisfacción, privándose así de la maravillosa comunión de dos cuerpos en el acto sexual, que como decía Platón es la función liberadora del eros.

El erotismo y sus templos

Unas de las referencias más destacadas en la temática del arte erótico las tiene el Templo Hindú de Khajuráho del siglo XII, donde todo el entorno y el interior tiene figuras con volumen representando a grupos de personas en distintas posiciones realizando actos sexuales. Estas representaciones tienen origen religioso, es el Maithuna o pareja de dioses que en diversas posiciones simbolizan la unión del alma con la divinidad.

Estas representaciones de erotismo pleno se encuentran en la pagoda Hindú Negra de Konarka y en el mencionado Templo Khajuráho, que sorprenden al visitante desprevenido por lo atrevido y explícito de su conformación artística.

El erotismo no solo se encuentra en las culturas hinduistas o indias, otras culturas tienen también en el erotismo representaciones clásicas en construcciones religiosas cristianas y edificios civiles, como las ménsulas, capiteles y górgolas de La Longa de Valencia del siglo XV.

Estas referencias son algunas de las muchas que demuestran que el erotismo está en todas las épocas, culturas y religiones, y que acompañaron, acompañan y acompañaran al ser humano durante todos los tiempos.

El erotismo: sus orígenes

La palabra erotismo, proviene del Dios Eros – Dios Griego del Amor- , hijo de Afrodita y Ares que dentro de la filosofía mística tiene representación en la figura de un niño o joven alado que lleva un arco y flechas. El la cultura Romana lleva el nombre de Cupido. El erotismo, o la pasión por el amor, varían según las sociedades o los tiempos. Las sociedades crean sus propios paradigmas de motivación o estimulación sexual que se modifican con la imaginación de nuevos códigos eróticos.

El erotismo ha sido siempre a través del tiempo motivo de inspiración constante en todas las artes; La literatura, la escultura, la arquitectura, la pintura y todas las artes representativas tienen desde tiempo inmemoriales un lugar destacado desde mucho antes que los griegos o romanos, le dieran un nombre o representación específica a esta sensación de estímulo sexual.

El erotismo delimita claramente el concepto diferenciándolo claramente de la pornografía y de la obscenidad.